27/11/2009
17/11/2009
¿Tiene destino el destino...?
Paseo entre mis horas, todas parecen iguales sin serlo, yo misma camino con pies de distancia, como si nunca llegara al destino más cercano. El destino...es curioso, personalmente no he creído en él ni cuando tenía la mente porosa, no he podido, he sido incapaz...(y conste que mi vagancia innata instaba a ello) pero no, asumir mi vida como un algo programado sería tan insufrible como sentirme funcionando a pilas celestiales.No, no creo en el destino como un punto delineado e inamovible en mi horizonte, ni creo en mi vida como un plato precocinado en una gran y aceitosa sartén cósmica, sino más bien como la estación de un minuto presente... Por ejemplo, este de ahora...el minuto 37 de las 11h de la mañana, tiene un cielo de nubes otoñales como destino, una llamada a lo lejos, un halo de novedad caduca, un cigarrillo fumándose a sí mismo sobre un cenicero floral...en realidad no difiere del anterior...en absoluto.
Si lo analizo soy consciente de estar hecha a capas de muchos destinos. Algunos los llevo tan adheridos de nacimiento que me han hecho a imagen y semejanza de sí mismos...otros han sido sublimes.. otros de pacotilla...y hoy, sentada en la cornisa cansada de mi vida, soy plenamente consciente de que almaceno destinos de papel carbón..
No obstante intento salpimentar mi tiempo, Inés...hacer que tenga sabor, engordarlo de alguna manera. Cojo mis horas, les busco la boquilla y soplo, soplo, soplo...las inflo como un globo, una hora, otra, un día, más....... Pero nada tiene sabor, las gentes pasan, entran y salen de mis minutos mientras anudo a mi muñeca mi vida entera. Un ramillete de globos sin helio. Un montón de destinos clonados de un mismo vacío.
Si lo analizo soy consciente de estar hecha a capas de muchos destinos. Algunos los llevo tan adheridos de nacimiento que me han hecho a imagen y semejanza de sí mismos...otros han sido sublimes.. otros de pacotilla...y hoy, sentada en la cornisa cansada de mi vida, soy plenamente consciente de que almaceno destinos de papel carbón..
No obstante intento salpimentar mi tiempo, Inés...hacer que tenga sabor, engordarlo de alguna manera. Cojo mis horas, les busco la boquilla y soplo, soplo, soplo...las inflo como un globo, una hora, otra, un día, más....... Pero nada tiene sabor, las gentes pasan, entran y salen de mis minutos mientras anudo a mi muñeca mi vida entera. Un ramillete de globos sin helio. Un montón de destinos clonados de un mismo vacío.

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DE MIS COSAS,
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DE MIS PENSAMIENTOS,
HORAS PURPURINA
04/11/2009

Hoy, en un arrebato numérico, he alzado la vista y le he preguntado a Nur sobre foros…
Me gustaría encontrar uno interesante - le he dicho- conoces o estás en alguno?. Ha levantado la vista clavándome sus ojillos de canica azul por encima de las gafas, alguno sí...dime una afición..no sé..¿qué cosas te gustan?.
Sólo una? mmmm...pues no sé..he respondido alzando mi propia vista hacia el hemisferio izquierdo del cerebro y estrujándome los pensamientos mientras tú, Inés, dabas saltitos desde ningún lugar.
Bueno, vamos a ver..
Te gusta la cocina?
No.(ha salido en mi ayuda rotando sobre sí misma y lanzándo contra mi mesa su voz de ardilla)
Te gusta la cocina?
Deportes?
No.
Viajes?
Sí, pero no en estos momentos.
Religión?
No.
Economía?
Jajajaaa.
Sexo?
Ah, pues sí!
No, de sexo no conozco.
Joder..
Macramé,
punto de cruz,
...manualidades?
Rotundamente NO.
Me ha lanzado entonces, desde dentro de las gafas y sin pestañear, una pelota de silencio compacto y directo que me ha alcanzado en plena frente atravesándome la autoestima y haciendo estallar contra la pared el poco-poquísimo amor propio que puedo tener a primera hora de un Miércoles de apellido Laboral.
A veces sospecho Inés, que mi vida tiene el mismo mecanismo que una pulsera de scoubidou. Y no recuerdo, ni remotamente, como se tejía...
A veces sospecho Inés, que mi vida tiene el mismo mecanismo que una pulsera de scoubidou. Y no recuerdo, ni remotamente, como se tejía...
29/10/2009
26/10/2009
A veces te quedas muda Inés, y cuando lo haces, cuando no emites sonido alguno...es cuando más te oigo.A veces desapareces... y el vértigo se me arrima a los tobillos, es una especie de nada que galopa despacio, engendrada y parida desde el mismísimo núcleo del olvido. Me da pánico enfrentarme al zumbido agudo de tu silencio, trazar una única línea umbilical y aceptar que puedo sobrevivirte, que puedo ignorarte, que la vida puede concederme el beneplácito de la ausencia y regresar, en un chasquido radical, al exilio de mí misma.
(Últimamente vuelvo a sentir el silencio en mí,
como si dos manos infinitas
me taparan las orejas del ombligo..
Qué cosas..)
como si dos manos infinitas
me taparan las orejas del ombligo..
Qué cosas..)
21/10/2009
Nur está otoñalmente primaveral, lo noto en sus andares, en sus conversaciones vaporosas, en la forma de dar los buenos días a saltitos, como un gorrión... Hoy, celebrando que no es su santo, ha traído pastas para desayunar, "coge una ensaimada, anda, que estás muy flaca!" me dice con acento de jilguero, es el vacío, le susurro entre dientes...(pero no me escucha)...el vacío que absorbe las grasas de la ilusión....puntualiza mi espalda al girarme.
Sé que es un tópico Inés..pero cuanto más rodeada estoy de gente más consciente soy de ésta soledad plomiza que me habita y más patente se hace su recorrido de caracol en mí.
Hoy llueve...(hummmm la lluvia de antaño provocaba tantas mareas en mí)...al mirar por la ventana recordé los ojos de M... casi paranormales, de un gris infinito, acuoso..como si concentraran en sí mismos toda la lluvia del mundo, todos los mares, con todas sus olas de espuma y todas sus mareas. Los ojos de M. eran la antesala glacial de un eco conocido, tenían sal en su contorno, llamaradas de oscuridad en el trasfondo de una mente privilegiada anclada a un ser mediocre. M. tenía los ojos de océano y el corazón de granito ( tan frío como incómodo) e igual que este día gris pasó por mi vida sin dejar surco, ni memoria remarcable, ni relieve, ni espacio.. Me pregunto ahora Inés....
...¿qué tipo de pegamento anímico utilizamos para adherir recuerdos al álbum de la memoria...?
Me revienta la baja percepción de mi porosidad, me pueden los días mágicos en los que la primavera otoñal se ancla en mis dedos sin calarme el corazón, observo la lluvia y me diluyo a chorros de melancolía líquida, sin empaparme, sin subir un peldaño, ni un escalón. Me he vuelto de cera, Inés…como una vela de parafina, gris, cianótica y lo peor..
...sin mecha.
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COSAS DE MIS COSAS..,
DE MIS PARANOIAS,
DE MIS RAREZAS,
PENSAMIENTOS
14/10/2009
A quien proceda..
Querido anónimo que me escribes al mail aplaudiendo a insultos mi blog, gracias por dedicarme el mucho tiempo libre que debes tener, pero en este rincón impera, ante todo, el respeto al prójimo. Si focalizas bien descubrirás que aquí no hay puertas, ni vallas eléctricas, ni telas de araña, ni márgenes, ni cerraduras, ni gominolas…por lo tanto nadie está obligado a entrar, nadie está obligado a salir, ni a leer, ni a quedarse, ni a comentar, ni a comer pipas, ni a hacer volteretas...
Quienes entran en este rincón -o en mi mail- son libremente bienvenidos e invitados a hacer (opinar, derramar, callar, chillar, comentar, adormitar, pasear, cafetear...etc..) lo que deseen siempre y cuando lo hagan sin escupir bilis a los ojos, es decir, desde el compañerismo y el respeto.
Querido anónimo que me escribes al mail aplaudiendo a insultos este blog....francamente, quédate o márchate, léeme o ignórame, pero no me toques los cojones que no tengo.
Quienes entran en este rincón -o en mi mail- son libremente bienvenidos e invitados a hacer (opinar, derramar, callar, chillar, comentar, adormitar, pasear, cafetear...etc..) lo que deseen siempre y cuando lo hagan sin escupir bilis a los ojos, es decir, desde el compañerismo y el respeto.
Querido anónimo que me escribes al mail aplaudiendo a insultos este blog....francamente, quédate o márchate, léeme o ignórame, pero no me toques los cojones que no tengo.
Gracias.
(Pido disculpas por el tono de este post, pero es que tengo pocaninguna paciencia para según qué boludeces urbanas)
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** - Este blog es un libro abierto a mi conciencia...sin filtro, sin tope, sin capa de maquillaje ni corrector de ojeras anímicas.. La verdad es que respeto todas las opiniones, las atesoro y no suelo juzgar a quien me juzga sin conocerme, pero cuando alguien convierte un juicio u opinión en un lote de insultos dirigidos (una y otra vez)..la cosa cambia.
Es cierto, le he dedicado demasiada tinta de tecla al tema, pero...¿y lo a gusto que me he quedado? ;)
07/10/2009
"Al" toca el piano desde el salón.
A veces lo toca a traición, sin avisar, y las notas vuelan por el aire hasta clavarse en mis dientes. Cuando toca así, como si escribiera a pluma con las teclas, recuerdo vagamente el porqué hace cien mil lunas mi vida se ancló al tintineo de la voz de su piano. Cuando toca así..con el alma entera prendida a vueladedos.. maldigo el día en el que el techo de la convivencia se nos difuminó dejándonos a la intemperie de un amor muerto..
Quizá sea ésta rutina sin orejas, Inés, quizá mi querido otoño..que llega con sus brazos rojos y pausa por completo mi voz acunándola hasta el letargo, quizá sea qué, de pronto, siento una rendición pequeña….como de brazos caídos, como de parpados cerrados, como si mis ojos giraran sobre sí mismos y escudriñaran cada rincón interno de mi alma. De nuevo tengo sensación de recogimiento, de silencio, de ovilleo, voy tan ligera que cuando me acuerdo busco mis emociones para hacer contrapeso, rastreo mis pensamientos, mis deseos...por diosss! ¿se me habrán caído en el ascensor?, me pregunto...y de pronto los veo ahí..en mi mano, enroscados en forma de regaliz roja.No sé, supongo que estoy bien así, plastificada, envuelta en esta especie de aironfix apático que obstruye los poros de mi conciencia y no extraña los pensamientos de inercia. Cobijada en este limbo anímico me siento cómoda, ni siquiera te echo de menos a tí, Inés...paseo por las calles de mí misma sin tropezar con el bordillo del vértigo, y sobretodo, sin rozarme con las esquinas del recuerdo..(sólo el deseo que me habita sin nombre, sólo el deseo hace estallar el ámbar de la templanza y lanza huracanes de fuego contra mi memoria..)
Quien sabe, quizá el tiempo de las cerezas haya dejado en mi alma alguna diminuta semilla de calma azul...
17/09/2009
Hoy, mientras rodaba hacia la oficina, he visto mi apatía haciendo surf sobre una nube.. Creo que en ese momento lo he descubierto. Voy deshilachándome por los pies Inés...lo noto, lo percibo en ese pequeño espacio que soy yo. Estiro de la hebra color azul, posiblemente pertenezca a los deseos que nunca tuve, aquellos que mis sueños no soñaron soñar nunca..ni siquiera un poco, ni siquiera un mínimo...
J. volvió a escribirme, una carta más cercana, más en su línea danzarina, podía oír las palabras emergiendo como un holograma color malva, ronroneándome a los ojos.. La carta llegó sin más, dando cinco vueltas al universo de un jueves cualquiera e impactó contra mi tejado para descender y quedarse allí, en el dorso de mi mano, a la intemperie de mi indiferencia. Me descubrí mirando el perfume de lo absurdo, de todo aquello que llega forzado, a destiempo y calle abajo, inútil en esencia, como tormentas de pétalos sobre el desierto de Gobi..
Y de pronto recordé el bucle. El maldito bucle de antaño que me hizo rotar sobre mí propio eje una y mil veces más, como una bailarina de juguete, hasta que de tanta erosión se me desgastaron las suelas del sentir..
¿Hasta qué punto somos capaces de amar, Inés?
Qué nivel de dependencia podemos alcanzar/generar sin traspasar la fina línea de la anulación?, ¿cuando se enciende la luz de la coherencia y echas mano al freno de la autoestima?.. Y hasta qué punto el frenazo te vuelve de latón, un personaje de cartón piedra que teje días en el desván de una vida diminuta mientras la desilusión, enfundada en una boa de soberbia, cruza la puerta de la esperanza. Voy deshilachándome por mis pies de trapo Inés....lo sé, tengo cinco hebras otoñales que no consigo hilvanar con mis deseos..(los que me reptan por la espalda), pero mis heridas siguen ahí...y ahí las quiero, intensas, profundas, rojas y tan llenas de sal que saben a miel..
(Me gusta volver al pasado, hacer vuelos de rastreo sobre la persona que fui o dejé de ser. Quizá sea algo absurdo e inútil, pero es mi forma de llevarle flores al olvido..)
08/09/2009
El otro día descubrí que desde mi terraza tengo vistas tremendas a Venus....(o quizá sea a la inversa, quizá desde Venus tengan vistas tremendas a mi terraza ;), me quedé mirando su brillo como intentando broncearme los ojos con ese pequeño pero intensísimo destello.. Yo, que huyo de las multitudes playeras, me tumbo a la intemperie estelar para darme chapuzones de purpurina. Quizá Inés....quizá...todas estas pecas formen parte del bronceado de luna..
Hace unos días me escribió J, tres líneas mayúsculas de frío polar preguntándome por las vacaciones. Tres líneas....tres, una encima de la otra, como un sandwich de letras. Las leí más de una vez, repasándolas con el índice e intentando encontrar un pedacillo de (su extasiante) sonrisa, una chispa de calidez, un chiste disfrazado de coma, pero no. Fueron tres líneas, tres frases lapidarias en las que el orgullo despechado se paseaba a sus anchas por cada palabra lamida con saliva glacial. Me manché las pestañas de hielo y no le contesté.
¿Porqué (coño) cambia la gente?
Este tipo de cosas me dejan flipada, me atacan, me noquean, me aturden y me joden, Inés, la aberrante facilidad que tienen algunas personas para cambiar de forma radical, como si a cada rotar del planeta les atravesaran la duramadre craneal y les cambiaran el cerebro, como si necesitaran ponerse el chiripitiflautico traje de la indiferencia para dejar al descubierto el doble rasero de una impotencia en potencia. Callar por no hablar y convertir la rabia en tres líneas de veneno pueril, vacío y absurdo.
Francamente, me dieron ganas de enviarlo a Venus de una patada y sin barco.
Me hechiza la forma en la que sorprendéis, removéis y salpimentáis mi pensamiento con vuestros comentarios, vuestras opiniones, vuestras experiencias…
A veces creo que me faltan brazos oculares para abrazaros.
(Gracias -siempre- a todos)
01/09/2009
Ésta mañana, a primerísima hora, he descubierto que me gustan los "ya está, se acabó, punto final", aunque no sé bien la razón..
Volver a la rutina de los ciclos, quitarme de la piel recuerdos preñados de salitre y dejarlos ahí, desperdigados en el suelo, arremolinados junto a la ropa sucia....debería costarme más de lo que me cuesta, Inés, y sin embargo siempre tengo la sensación de no haberme ido del todo, de que las vacaciones son algo así como un viaje astral del que sólo absorbo humo atemporal. Humo de días en calma azul, pequeños, diminutos bálsamos exentos de mí misma. El marco apaisado de mi vida siempre acaba saludándome desde lo alto del buffet, veo su sonrisa de dientes monocromáticos haciéndome señales, las voces infantiles, ellas, sólo ellas...son las únicas capaces de retenerme aquí..
A veces, no siempre, pero a veces.. me acojona reconocer que mi insatisfacción es tan compleja que el mundo se me atasca de pleno en los ojos.
30/07/2009

Hoy me he levantado algo más centrada, más recolocada entre mis huesos y mi piel, más hambrienta.. Y es que llevo noches durmiendo en diagonal...como si instintivamente mi cuerpo buscara una postura concreta que no encuentra, un amoldarse al colchón como a la vida. Estos días son como una macedonia anímica, Inés, me siento extraña...como si me recorriera un zumbido interno de conciencia mal aplicada, mal gestionada, mal digerida. Me duermo en el sillón con el libro encima y las gafas en el cuello, luego me despierto a media noche con una sensación de angustia impresionante, como si llegara tarde a ningún lugar, como si en el último minuto hubiera perdido el tren de la calma... Se lo contaba a Nur mientras me dejaba caer sobre la silla y ella repiqueteaba el teclado a desgana, tengo sensación de bucle, le decía, será la crisis de los cuarenta (y uno), susurraba el cuello de su blusa mientras su cogote permanecía inmóvil y sus ojillos se centraban en un punto neutro de la pantalla. Pues será, le respondían mis pestañas en un parpadeo lento de mariposa. Lo malo es que hace varias décadas que me persigue esa sensación, como de estar en el sitio equivocado, el tiempo equivocado, como si llegara tarde al examen de mi vida o al origen de mis sueños....
No sé, como si hubiera perdido la brújula del paladar emocional y todo, absolutamente todo, me supiera igual.
( Como le decía a mi querida Nuke -a quien profeso gran admiración y cariño además de un agradecimiento particular-, debí llamar a este blog “El escupidero del alma”, porque es aquí y sólo aquí, dónde desmadejo las palabras enquistadas que recorren, como ovillos de silencio, los centímetros de mi alma. )
(Me voy unos días de vacaciones, hasta la vuelta....UN ABRAZO INMENSO A TODOS)
21/07/2009
A veces, como ésta noche, mi pequeña casa naranja se comprime. Sus paredes emprenden un viaje lento, un camino de hormiga que las lleva a abrazarse unas con otras y todas entre sí. Un beso de ladrillo que rompe el margen de mi espacio y me proyecta al exterior, a la terraza, a mi libro de hojas cansadas y al viejo platanero de la avenida.
Enciendo un cigarrillo y la noche desciende en barrena.."hoy no, que me duele la cabeza" le susurra mi apatía, y se va cabizbaja, empapadita de luciérnagas de sal. Me gusta el silencio de la noche, como si las voces se arroparan en susurros, como si la ciudad se arrancará el corsé diurno y respirara oxígeno lunar. Hoy no tengo ganas de grandes pensamientos, no tengo ganas de sueños ni deseos en espiral, solo quiero sentarme en blanco junto a ésta ventana y descontar los minutos hasta verme llegar.
17/07/2009
Me llegan mensajes codificados de viejos naufragos Inés, pero he perdido mi facultad para captar las claves al vuelo y ahora me quedo un buen rato con los mensajes en las manos, desdoblándolos con suavidad para que no se evaporen e intentando certificar si llevan mi nombre o si he pillado los de la vecina (cosa bastante habitual, mal que me pese). Hoy he quedado para cenar con M. y A., iremos al centro, como en los viejosbuenos tiempos de adolescencia.
M., A. y yo nos criamos juntas en el mismo bloque de escaleras oscuras, el mismo rellano, la misma edad, la misma estatura pero totalmente diferentes en el resto. Una diferencia que nos hacía complementarias y nos convertía en un trío de lo más peculiar (una rubia, una morena y una pelirroja...alguien da más? ;) ). Menudo peligro teníamos por entonces, Inés...un peligro del que no éramos del todo conscientes en la juventud...ni falta que nos hacía, la verdad. Y es que algunas individuas de la cosecha del 67 nacimos con una especie de piedra pómez encajada en el cerebro y la marcada tendencia a la ensoñación de amores platónicos e imposibles que vivían en galaxias paralelas a la estupidez.
Tengo ganas de verlas, de emborracharnos de risas y cariño, de sacar de la chistera el viejo mago de la complicidad absoluta hasta que la noche deje de estar arrugada y se convierta en el lienzo purpurina que recuerdo.
Y es que hace tanto tiempo que no tengo tiempo para tener tiempo que volver a mí misma incluso me agota...
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